Bienvenidos a este humilde blog que pretende acallar la ávida desesperación de libertad de quien lo escribe. En él encontrarán de todo un poco, dependiendo del humor del autor. Son muy libres y es muy de ustedes la libertad de irse a otro lado en este vasto universo de la red, y es muy suyo también el derecho a quedarse a leer lo que hay por aquí de vez en vez...

Miguel Parga

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La Calavera Garbancera, en los huesos, pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz


Catrina era su nombre. Día de muertos se celebraba.  El comportamiento del pueblo era de alegría. Mira a estos que celebran la partida, dice un extranjero. Mira a estos que no respetan la muerte, dijo otro. Eso no importaba. La Catrina se llevaba a todos por igual, respetuosos o irrespetuosos. Ricos o pobres. Educados o ignorantes. Brillantes o lerdos. Bellos, feos, descoloridos, tostados, grandes y petisos. A ella le daba igual.
Si la vida es violentamente corta, para que berrear, para que pasar la vida gimoteando en el velo de la incertidumbre, velo con que se cubren los recuerdos moribundos y dolorosos. Yo aquí me bajo, en esta estación, en la del pueblo que celebra la muerte, que le ríe y que se burla de lo efímero de nuestros pasos.

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