Bienvenidos a este humilde blog que pretende acallar la ávida desesperación de libertad de quien lo escribe. En él encontrarán de todo un poco, dependiendo del humor del autor. Son muy libres y es muy de ustedes la libertad de irse a otro lado en este vasto universo de la red, y es muy suyo también el derecho a quedarse a leer lo que hay por aquí de vez en vez...

Miguel Parga

lunes, 8 de abril de 2013

Últimamente no he tenido mucho tiempo para escribir, pero hoy quería dejar en algún lado escrito que me encuentro muy feliz.

viernes, 1 de marzo de 2013

Hurt

What have I become,
My sweetest friend,
Everyone I know,
Goes away in the end,

And you could have it all,
My empire of dirt,
I will let you down,
I will make you hurt...






jueves, 21 de febrero de 2013

Si me preguntan

Soy un hombre de gustos simples porque mi economía no me permite ser un hombre de gustos mayores.

jueves, 7 de febrero de 2013

Dos enamorados

Certero como la flecha
hunde su incondicional mirada
rápido y rapaz,
se escucha el murmullo en las noches
de un encuentro ocasional

suscitan velas y aromas
marcadas tendencias al amor,
los mata el tiempo y
la angustia, la desesperación.
¿Se verán más?

vuelan, brincan, ríen
se besan y vuelven a empezar,
ruedan por la alfombra
cansados y frágiles

se quieren

suertudos ellos que
no imaginan la marcada
renuencia de hoy en día
para amar.


sábado, 26 de enero de 2013

Entre siempre y jamás - Mario Benedetti

Entre siempre y jamás
el rumbo el mundo oscilan
y ya que amor y odio
nos vuelven categóricos
pongamos etiquetas
de rutina y tanteo

-jamás volveré a verte
-unidos para siempre
-no morirán jamás
-siempre y cuando me admitan
-jamás de los jamases
-(y hasta la fe dialéctica
de) por siempre jamás
-etcétera etcétera

de acuerdo
pero en tanto
que un siempre abre un futuro
y un jamás se hace un abismo
mi siempre puede ser
jamás de otros tantos

siempre es una meseta
con borde con final
jamás es una oscura
caverna de imposibles
y sin embargo a veces
nos ayuda un indicio

que cada siempre lleva
su hueso de jamás
que los jamases tienen
arrebatos de siempres

así
incansablemente
insobornablemente
entre siempre y jamás
fluye la vida insomne
pasan los grandes ojos
abiertos de la vida.

domingo, 13 de enero de 2013

Jessica II


Hornea tarta de manzana, dame amor y regálame tus días. 
Túmbate en la cama y déjame abrazarte,
súbete a mi espalda y demos un pequeño viaje.

No me traiciones y no habrá cosa más dulce 
que mis besos al despertarte cada mañana. 

Llegaste.
Quédate a mi lado.
No llegas abruptamente ni tarde ni pronta.
Tan sólo llegas.
Quédate a mi lado, susurra y ríe.

Respira lento pero hondo y dime que me amas,
muerde tus labios al oír lo mucho que yo te amo.
Sonríe.

Déjame parar el tiempo y acariciarte el pelo,
un cabello a la vez.

Déjame parar el tiempo y besarte el cuerpo,
un centímetro a la vez.

Déjame mirarte de frente para decir tu nombre y estremecerme,
pues a otro mundo pertenecen tus sílabas
y de otra naturaleza son tus ojos.

Dame tus labios, que los guardaré muy bien,
aquí junto a los míos. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Fin del año/mundo


En cierta manera si se acabó el mundo.

Al menos para mí. 

El 2012 sin duda fue un año como ninguno. 
Algo agridulce, por decir lo menos. En estos 365 días viví cosas tan satisfactorias como decepcionantes. Estuve tan al filo de la emoción como del colapso. Muchos de los mejores y peores momentos de mi vida pertenecerán a este año, sin duda alguna.  

Por un lado tuve una de las mayores decepciones de mi vida. Como ustedes (o usted, depende de cuántos lectores tenga por ahí) imaginaran, fue en el plano amoroso. Desgarrador y cruel el asunto, por decir lo menos. 
Aquella decepción no fue nada que otra persona en el mundo no haya experimentado ya. A decir verdad, debe ser de las acciones más comunes en esta nefasta humanidad. No es, por lo tanto, un desaire original, no es una pena que nadie haya experimentado ni un sufrir como ningún otro, sino todo lo contrario, pues a muchos les habrán hecho lo que a mí y a muchos se lo harán. Inclusive peor. 

Por otro lado, todo ese embrollo idílico terminó, y terminó para bien. Se podría decir que salí de un círculo vicioso que no estaba llevando a ninguna parte y que sólo me devoraba el espíritu, cual terrífico monstruo nocturno. Ahora que lo veo en retrospectiva fue lo mejor que nos pudo haber pasado a los dos. A duras penas las cosas eran un escueto esbozo de aquél gran amor que algún día existió. 

Otra gran lección que me dejó aquella vivencia fue que el tiempo todo lo cura. 
Parecen tonteras y suena muy trillado, pero es verdad. Aunque uno piense que no queda nada en el mundo que pueda ayudarlo a calmar su dolor, el tiempo se encarga de ello. Solito, así no más. 

En el lado positivo de las cosas (on the bright side of the things, como dirían los gringos) en este año viví una de las experiencias más inolvidables de mi vida: Salí de mi rancho llamado México hacia Chile, un país hermoso, vivo, diverso y de gente acogedora.
Con la excusa de un intercambio académico (estudio medicina), disfruté unas vacaciones como ningunas, tuve por primera vez la oportunidad de valerme por mi mismo allá afuera (parcialmente, ya que el dinero que traía en mano pertenecía a mis benevolentes padres), y he de decir que mi actuación fue por lo menos respetable.
Mis decisiones de qué comer, qué comprar, a dónde viajar y cómo, cuándo y con quién hacerlo me llevaron a una singular aventura de un mes de duración, que sin duda cargaré para mis adentros hasta el día que mi último pensamiento viva. 
Puede ser que más adelante cuente algunas de las divertidas, espeluznantes, ridículas, raras, incómodas, agradables y hasta románticas situaciones en las que me vi envuelto durante mi estadía en aquél frío y verde país. O puede que nunca lo haga. Supongo que será otra vez el tiempo quien lo decida por mí. 
Por el momento basta decir que no me arrepiento de nada de lo que hice allá, y tengo la esperanza de volver algún día, no sé cuándo, ni cómo ni con qué propósito, pero el deseo es vehemente y el corazón no escucha razones. 

Otra gran y feliz noticia de este año, de este trastabillado y gran año fue que conocí a Jessica.

Fue casi sin querer, como dice una canción muy popular que anda en boca.
Así como quien no quiere la cosa, en mis clases de interna II, cuando llevaba discusión de cardiología, la vi por primera vez.
Nos sentábamos tan lejos uno del otro que no se esperaba ningún encuentro fortuito. Fue gracias a un amigo en común, llamado Evaristo (que Santa lo tenga en su lista buena para el siguiente año) que pudimos platicar por primera vez.
De ahí en adelante fue sentarnos juntos en cada discusión de interna, platicar, conocernos, bromear y enamorarnos. 
La recuerdo mucho un día en particular, con un suéter rosa y una pashmina verde ¿menta? , creo que casi se me escapa la palabra hermosa cuando le dije lo bien que se veía.  
No fue fácil, pero al final de muchas cosas  y otras más, ahora estamos juntos. 

Si tuviera que definir un acontecimiento importante en este año, definitivamente ella sería mi 2012. 

Me gustaría seguir escribiendo, tenía planeado contarles algunas cosas más, pero en este momento me llaman a la cena y no creo volver antes de que sean las doce y nazca el nuevo año. Supongo que lo dejaremos en "stand by", utilizando otra frase gringa, para ver cómo resulta este 2013. 

A todo aquél que lea esto no me queda más que desearle un feliz y próspero año nuevo, lleno de alegría y cosas buenas. 
Claro que el año que viene tendrá sus bemoles, puede que no sea un año fácil. En cierta medida ninguno lo es. 
Pero si este año salí avante de tanta calamidad, si mis ratos buenos y divertidos superaron a los aburridos o tristes, si al final me siento más feliz que descontento, ¿Para qué preocuparse? 

Todo tiene su lugar en esta vida y recuerden, pero recuerden ¡muy bien! no hay mejor aliado que el TIEMPO. Se los dice alguien que ha sacado el mejor provecho de él.

¡Feliz 2013!

Se despide de ustedes (así como de este año viejo), 
Miguel Parga

lunes, 17 de diciembre de 2012

Poema de un tema que quema

Casi ecuánime el pusilánime entregó el alma.
Todo roto y devoto rogó por tonto y amó.
¡Claro! avaro y macabro el amor no amarra y se acaba, sucio jugó.
Ni modo, de lodo y de sombras él se manchó.
Crudo, el invierno rudo acabarlo pudo, el sufrimiento acabó.
Guerra de dos, perra la vida, engrudo de amor.