Bienvenidos a este humilde blog que pretende acallar la ávida desesperación de libertad de quien lo escribe. En él encontrarán de todo un poco, dependiendo del humor del autor. Son muy libres y es muy de ustedes la libertad de irse a otro lado en este vasto universo de la red, y es muy suyo también el derecho a quedarse a leer lo que hay por aquí de vez en vez...

Miguel Parga

domingo, 20 de noviembre de 2011

Súbita y finita

El solfeo de las olas parecer seguir a la flauta, tan suave y bella. Tan dulce. Ella marca el ritmo y el agua se mece en su recóndito y vasto lugar, yendo a ninguna parte, tan quieta y mansa.
Salpica el acantilado, en las rocas, desgastando con su sal la tierra, dejando huecos donde florece alguna vida, donde la espuma burbujea, depurando la estructura, como quién tiene un plan mayor.
Tan milenaria, pero no eterna. Tan necesaria y no se da cuenta.
Siglos de historia que hay sin contar se arrullan insensatos en los azules ojos del planeta, evidente huella del tiempo, garante de nuestra existencia.
Finitos sus frutos y eternas sus repercusiones, de que al menos por aquí hubo quien respirara y quien se alimentara. De que por allí, en los remansos y en las borrascas, hubo vida.

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