Quisiera poder decir algo que te enamore.
Quisiera poder mirar en lo profundo de ti y aprisionarte.
Darte vueltas en la cabeza, ser un pensamiento constante.
Quisiera tener la argucia perfecta, el relato arrebatador.
Que mueras de risa con mis historias fantásticas y
exageradas, que te brillen los ojos con las nimiedades que señalo.
Quisiera escuchar tu risa mañana, tarde, noche y entre
comidas.
Pero no tengo nada de eso, sólo tengo un corazón desbocado,
una alma raída por los sueños, las ganas de acariciar tu sonrisa y de besar tus
ojos.
Las mañanas se hacen frías y prolijas, por eso te reinvento.
Las noches son oscuras y terriblemente silenciosas.
La luna sabe a ti. Tu nombre surge entre los vapores húmedos
de las nubes, que evocan tu aroma, tu esencia. Aunque todo esto sea meramente
disfunción de mi estado mental
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