Yo tan solícito y tú tan airada, rápida y graciosa. Tú tan
gacela.
Yo tan aburrido, tan parco y sufrido y tú tan armoniosa y
hermosa.
Le escribo y no le digo, le pienso y no le declaro.
He aquí al enamorado que no tiene a quien amar.
He aquí al que escribe y no tiene a quien escribir.
Ya que no conozco el nombre que debo pronunciar, anuncio el
pronombre del nombre que está por llegar.
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