A veces me gusta imaginar que conozco a las personas, que se
lo que piensan. Que tengo algún trazo con el que dirigirme a sus espíritus.
Luego recuerdo que sólo son inferencias del lado más externo que dibujan de su
sentir, deducciones del pequeño porcentaje que muestran de su pensar, de su
existir. Si no me conozco ni yo...
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