El amanecer invadió el cuarto,
Iluminó mi almohada,
Pero yo nada que me
levantaba.
Dormía y soñaba,
Amaneceres más hermosos,
Amaneceres sabrosos con ventana a tu mirada.
¿Será la lucidez perdida en la refriega?
¿Serán tus ojos azabaches?
Podría ser la luna, vieja testaruda
Atizando mi locura,
Volcando mi corazón.
Lo cierto es que te aclamo en las noches
Te suspiro en los días
Te oigo en el silencio
Y me arrancas la vida.
Miguel Parga
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