Ni si quiera puedo recordarte, ayer traté al ver unas fotos
reviví someramente algunos ratos, al
lado de tus brazos
y me encontré con la imposibilidad de
soñarte
me es difícil volver a reconstruir
tu cara
en barro, en acuarela, al óleo
al compás de la música, en cincel,
en la fotografía de mis memorias
me es difícil recordarte.
Es difícil imaginar tu sonrisa, tu
aroma
no recuerdo muy bien esa mirada
¿era cristalina? ¿era el mar
encantado?
eres una imagen difusa, a la deriva
en mi mente
eres bosque espeso, infranqueable
un plaza sin banquitas, un heladero sin pistache.
Olvido poco a poco, casi sin saberlo
aunque no quiera hacerlo,
se resiste el corazón, pero es en
vano
olvido la sensación de tus manos, el
sabor de tus labios,
cosas tan hermosas, que habría querido guardar
en la bóveda de mi alma, oscurecen
poco a poco,
se vuelven imágenes ajenas, ¿era una
película?
¿era una canción? ¿era nuestro amor?
Curioso que olvidarte
me sea más amargo aún que recordarte
pues al menos lo último, habría sido
constancia
de un cielo, de una estrella,
de un chapuzón en agua helada,
del sabor a miel después de besarte.
De la prueba que al menos alguna vez
fuimos uno, fuimos amor y de él
vivimos
por el reíamos, llorábamos, celábamos,
bailábamos, mirábamos.
¿A dónde fue?
se escondió, cobarde, débil, sollozando
vio la batalla perdida y se alejó,
se refugió en alguna otra pareja
en algún otro sol, para poder volver
a ser amor
y provocar otras risas, otros
llantos, otros bailes,
otras miradas eternas, otros besos
sinceros.
La vida es más fácil, sin duda
pero no más dulce
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