Me gustas mujer, en las tardes
calurosas
justo como estas, que deshidratan,
dan sed de ti
iluminadas por un sol radiante,
quemante
que recuerdan tu sonrisa, sol
naciente.
Me gustas a lo lejos, desde la
distancia
que nos separa, un mar, dos mares.
Ahí estabas esperando,
mientras yo narraba: un instante sí
y otro no, eligiendo mis primeras
palabras,
calculando mis primeros pasos.
Me gustas cuando me acerco, sigiloso,
mirando tu cabello, tu mirada al
reloj
como apurándome, si aún ni llego.
Abrimos paso entre la gente,
risas, comentarios, miradas,
¿sombras pequeñas, intrigadas
en el amanecer de algo nuevo?
¿Devaneo de intenciones,
coqueteo fugaz?
Ojalá y no, me gustas mujer.
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