Qué puedo decir yo de la luna,
que no sean renuncias
a un estado mental fiable,
escozor flamante de la razón
qué puedo inventar de la luna
y los luceros: abrumantes palabras,
embrollos sin sentido que miren
hacia el cielo
que retraten el alba y las nubes
que escudriñen allá donde llegó el
hombre
y se ocultó en el tiempo
qué puedo yo alabarle al cielo
que seseante se adentra en el mar
acortando la distancia en los
marineros
entre la luna y la mar
entre el sol y los puertos
qué puedo elogiar del tiempo
temeroso señor de los juegos
tragándose niñeces con sabor a helado,
paletas y nueces,
retratando soldados en guerras,
tontos en penas, amores en espera,
poemas en cuevas y cenas de noche buena
qué puedo exaltarle al sol
radiante, luminiscente y
jacarandoso,
por un lado bienhechor,
amable,
generoso, dando vida,
por un lado rodeando al mundo de su
bochorno,
volviéndose sudor, sudor de ropas,
dando aspecto interminable
a esas calurosas tardes de verano,
de las que todos quisimos escapar
qué delicias puedo tejer de las
estrellas,
puntos blancos, cada vez menos
visibles,
cada vez más apagados
por las luces de la ciudad
por las luces de lo humano
buscando colarse en el negro
terciopelo
que a veces se ve manchado
por el smog de la urbe, que no deja
descansar.
Podría decirse que se ocultan,
las estrellas, por supuesto.
Dejando a un lado las diferencias
¿cuál más grande, cuál más
brillante?
ya de eso se olvidan, se juntan, se
unen
defendiéndose de lo nuevo,
ya no queda tiempo para mirar hacia
arriba
ni si quiera en la noche más
tranquila
nada puedo yo decir que no merezcan
y nada les puedo yo maldecir
que no les hayan maldecido ya
así son los astros, la bóveda, el
tiempo
navegan por lo humano,
y se les atribuye lo divino, lo
mágico, lo grande,
¿Dónde quedan todas esas historias
que dan giro, esencia, sorpresa y
verdad?
¿Asumen el poder los juegos, las
risas, las oportunidades?
¿Consumen atardecer los buenos
ratos, la juerga, la fiesta y el son?
¿Sumergen papiros y libros los
bailes, el sexo, la libertad?
¿Queman bibliotecas los tiranos, los
furiosos, los gobiernos?
Todo es temporal
Se va el conocimiento humano,
se va,
se va conmigo y contigo,
cuando muero, cuando mueres,
y así durante millones de años.
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