Palabras
reclusas, que viven en mi mente
atrapadas,
soslayadas en algún claro interminable
esperando
salir, tratando de encontrar la ocasión,
el lugar,
el momento, la alegría.
palabras
esclavas, persuadidas de su libertad,
con la
promesa de un buen uso esperan,
se sientan
a tomar el té y aguardan
miran una
película, leen recortes de periódico
pierden el
tiempo esperando a ser llamadas,
evocadas,
generadas, ansiosas de explotar
pronunciándose
aquí y allá.
se pavonean las más comunes
trabajo más
bien difícil, ser palabra diaria,
cosa
sublime, por otro lado
ser
reservada, cauta, angustiante, provocativa.
palabras
intuitivas, reclusas e intuitivas,
poderosas
armas cabalgantes en la boca del perspicaz
adulantes
señoras gordas en los labios del político
grandes
peces tontos en la boca del lento
arrolladoras
y ágiles gacelas en los labios de una mujer
espeso
charco negro en la boca del que no las utiliza
abrupta
condena, frágil nacimiento de ideas,
punitivas,
liberadoras, dadoras, quitadoras.
palabras
vivas, cambiantes, calientes
acuchillan,
roban, son finas, son latentes
las
necesito para ser yo
y ellas no
me necesitan.
tienen
millones de bocas, millares de páginas
libros
enteros.
son
canciones, son arte, son obra pública
palabras
reclusas que viven en mi mente
escapen de
la mejor manera
existan
para que yo pueda ser
sean para
que yo pueda existir.
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