¿Contrato social? A mí denme un contrato de amor, sin cláusulas, sin tremulaciones. Sincero, esperanzador pero no engañoso. Que describa las obligaciones de la relación bilateral entre el enamorado y la enamorada, que recalque las ilusiones ingenuas y se tracen las metas compartidas.
Un contrato sin letras pequeñas, sin obliteraciones ni lagunas, con raciocinio pero proveniente del alma, que llene al compartirse y que nos lleve a la tumba.
Aunque al final no se cumpla, pero que me ate a ti, querida mía.
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