Pues no cabe en esta tierra
que una persona se torne más allá de los átomos que otrora era, ¡Que cambio tan
radical!
No cabe en esta luna las
dedicatorias alguna vez hechas, con el corazón tan deseadas y ahora
destrozadas. ¡Que sufrir!
Y no cabe en este sol la luz
que se apagó el día en que fuiste otra, el día que cambiaste y te tornaste
noche, noche triste y lacónica. ¡Que
ironía!
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