Hoy me dijeron que por qué no
escribía un libro. Para ser sinceros me halagó el asunto.
Aquella persona lo dijo de
corazón, sin ser un comentario previo a pedir un favor o con ganas de elevar mi
autoestima para poder retribuirle en algo. Así, llanamente me expresó su opinión
de que yo era un buen escritor y que debería a comenzar a trabajar en un libro,
para publicarlo. Incluso me sugirió algunos temas, entre los cuales el amor
salió a relucir.
Sinceramente yo mismo he
pensado en escribir algo más que poemas sueltos y comenzar escritos más
consistentes. Por otro lado admito mi inmadurez intelectual y literaria para
ello, siento que me faltan kilómetros por recorrer y años por vivir antes de
que una publicación sea posible.
De todos modos me sentí feliz,
orgulloso y muy responsable de cada una de mis letras.
Son esos pequeños detalles en
el día los que te hacen seguir vivo. Respirar con gusto, agarrar el lápiz y
empezar a escribir un poquito más.
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