Bienvenidos a este humilde blog que pretende acallar la ávida desesperación de libertad de quien lo escribe. En él encontrarán de todo un poco, dependiendo del humor del autor. Son muy libres y es muy de ustedes la libertad de irse a otro lado en este vasto universo de la red, y es muy suyo también el derecho a quedarse a leer lo que hay por aquí de vez en vez...

Miguel Parga

lunes, 11 de julio de 2011

El taxista omnilife

-¿A dónde?- me preguntó el taxista con cara medio amable, de aquéllas que ves allá a las quinientas. Le dí las indicaciones habituales, la manera más fácil y rápida de llegar a mi casa, para evitarme rojos y tráfico en lo posible.
Luego llegó ese incómodo momento en el cual tengo que decidir si voy a iniciar una conversación con él. Al final decidí que sí, los vehículos avanzaban a paso flojo y parecía que iba a permanecer un buen rato al lado del añoso hombre.
-¿Ya mero acaba, o todavía le falta?- Pregunté. Siempre utilizó tres preguntas para iniciar una conversación con un taxista, y esa es una de ellas. Por lo general espero que ellos terminen por hablar más que yo.
-No todavía le cuelga, tengo que sacar pa' la papa- me dijo con tono norteño.
-Ya en estos tiempos no se puede uno conformar con lo que gana en un turno, hay que trabajarle más.
-Claro, a como está la crisis- seguí la corriente, más por educación que por interés. -Para estar bien hay que darle duro- agregué.
-Estar bien, así es, estar bien. Ah! mira, hablando de estar bien aquí traigo unos productos de omnilife que se llaman esta bien! Se lo agregas a la agüita fría y ah que ricos saben. ¿Tú eres estudiante verdad?.
-Si lo soy.
-Pues entonces debes saber que con esta mezcla, que contiene vitaminas que van directo a tu sistema nervioso, agarras fuerza y energía para darle a la estudiada.
No mencioné que estudiaba, así que el continuó con una larga lista de sobres de diferentes sabores, cada uno con una propiedad creativamente distinta para mejorar la vida estudiantil de una persona. Al final me terminó enseñando una revista de omnilife en tercera dimensión, donde hasta los lentes me prestó. Pude ver a Jorge Vergara y sus productos en una dimensión más allá de la acostumbrada en las hojas impresas.
Me dio su tarjeta de presentación, le compré un producto, debido esto más a mi comportamiento pasivo que al interés que me despertó, y se fue feliz a recoger a algún otro pasaje/cliente omnilife.

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