Hornea tarta de manzana, dame amor y regálame tus días.
Túmbate en la cama y déjame abrazarte,
súbete a mi espalda y demos un pequeño viaje.
No me traiciones y no habrá cosa más dulce
que mis besos al despertarte cada mañana.
Llegaste.
Quédate a mi lado.
No llegas abruptamente ni tarde ni pronta.
Tan sólo llegas.
Quédate a mi lado, susurra y ríe.
Respira lento pero hondo y dime que me amas,
muerde tus labios al oír lo mucho que yo te amo.
Sonríe.
Déjame parar el tiempo y acariciarte el pelo,
un cabello a la vez.
Déjame parar el tiempo y besarte el cuerpo,
un centímetro a la vez.
Déjame mirarte de frente para decir tu nombre y estremecerme,
pues a otro mundo pertenecen tus sílabas
y de otra naturaleza son tus ojos.
Dame tus labios, que los guardaré muy bien,
aquí junto a los míos.
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