La simplicidad fáctica de la vida me aburre un poco, la imaginación queda postergada y relegada a una realidad que existe en mi mente, en mis sueños y en mis ratos en los autobuses. La tranquilidad de la supuesta inmutabilidad de este mundo nos hace vivir en paz, hasta que descubrimos lo frágil que es todo esto cuando la locura, el amor, la poesía y hasta el odio tocan el cielo, el alma.
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