Tengo ganas de ser libre de verdad, tengo ganas de partir a un lugar solo y frío donde nadie me conozca y comenzar de nuevo. No lo sé uno de esos países donde se vive bien, ni rico ni pobre, sería un buen lugar para comenzar. Quiero poder salir a la calle y respirar aire nuevo y fresco de la ciudad donde viva, quizás tener un trabajo modesto, honrado y donde se me respete y quiera. Salir a los cines los fines de semana, al un día de campo, visitar un museo para variar, quien sabe, incluso me animaría a ir a bailar. Quiero vivir en paz con mi mente, con mi alma.
Tal vez eso no es libertad suficiente. Tal vez me gustaría aún más llegar a uno de esos pueblitos en medio de un vasto bosque, de esos que ya no existen más que en los cuentos. Tener una habilidad que sea valorada por el pueblo para que me acepten como ser útil y vivir de ellos y que ellos vivan de mí, algo simbiótico vaya.
Tengo ganas de vivir, pues. Cuenta me he dado que me falta vivir. Me falta viajar, me falta llorar, me falta reír. Me falta equivocarme.
Quiero libertad, libertad de campo. Libertad fría. Libertad de invierno.
Quiero descubrirme y que mi personalidad no esté atada a las necesidades materiales.
Quiero saber que tan alto puedo pensar, o que tan profundo quizás.
Quiero saber muchas cosas, sentir muchas otras, pero estos son sólo sueños de libertad.
Miguel Parga
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