Espero al visitante de los pensamientos prístinos. Espero al visitante que habla sin palabras. Espero que algo pueda hacer aquí, en este territorio tan dejado. Espero que haya emprendido un viaje milenario para volver con más sabiduría que antes. Espero que tenga tiempo de compartir, de dar. Porque ¿Qué puede él recibir si no nimiedades? ¿Qué podemos nosotros recibir si no ideas? Y las ideas son valiosas. Y a veces terriblemente peligrosas...
Bienvenidos a este humilde blog que pretende acallar la ávida desesperación de libertad de quien lo escribe. En él encontrarán de todo un poco, dependiendo del humor del autor. Son muy libres y es muy de ustedes la libertad de irse a otro lado en este vasto universo de la red, y es muy suyo también el derecho a quedarse a leer lo que hay por aquí de vez en vez...
Miguel Parga
domingo, 27 de marzo de 2011
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