Tu cara es media pinta, media traviesa, me provoca.
Tus manos son el vaivén del amor, vienen y van al ritmo de mi corazón,
tu pelo es belleza negra, lugar salvaje donde aterrizan mis sueños,
un camino azabache con destino a tu espalda, vereda que culmina en sonrisas y bailes.
Tu andar es pausado, dulce, dando brincos de vez en vez,
como esperando una sorpresa, una tarde soleada.
Crujen las hojas con cada pisada que das,
cruje mi alma con cada mirada que das.
Tu animada belleza se me dibuja mientras frotas tus ojos,
como queriendo sacar el mar de ellos.
Tu voz, esa no se describe, esa se disfruta.
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