Las personas suelen exagerar sus características más
remarcables, sean éstas bien o mal vistas. En parte porque quieren ser únicos,
en parte porque quieren sentir esa brisa de individualidad.
¿Querrán también espetarle al mundo lo buenos que son, con
todo y sus arreglos hiperbólicos? ¿O es que la percepción de la realidad nos
juega una treta muy sabrosa?
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