Bienvenidos a este humilde blog que pretende acallar la ávida desesperación de libertad de quien lo escribe. En él encontrarán de todo un poco, dependiendo del humor del autor. Son muy libres y es muy de ustedes la libertad de irse a otro lado en este vasto universo de la red, y es muy suyo también el derecho a quedarse a leer lo que hay por aquí de vez en vez...

Miguel Parga

martes, 28 de junio de 2011

Las tazas de café cumplen un objetivo muy variado. Están aquéllas que despiertan, aquéllas que burbujean el aroma en una buena plática de ayeres, aquéllas que se intercalan entre las páginas de los libros, las que usa uno para seguir despierto. A mi me gustan las ocasionales, las esporádicas, esas tazas inesperadas que uno toma por que se le ocurrió nomas. Se descubren a veces, en los días de invierno, algunas tazas humeantes para calmar el frío, para calentar los humores.
Podría decirse que para cada personalidad hay un café y su taza también. Así nacen las pequeñas, las grandes, las de colores, las del souvenir, las navideñas, las de café negro, sin azúcar, con dos terrones, las que tienen esplenda...
Seguro me faltan muchas más, están las románticas, las amargas, las de hospital...
¿Cuáles te gustan a ti?

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