Todos conocemos a la mujer de los cabellos negros, ataviada del color que no es color y que se dedica a encarcerar almas. Al menos alguna vez estuvimos cerca de ella, o quizá ella estuvo demasiado cerca de alguien que era alguien en nuestro mundo. Ella se mueve por los espacios vacíos que deja el buen humor, ahí donde se cultiva el odio, en lugares donde estalla la rabia y se ensalza la apatía, ella disfruta de grandes banquetes, se sacia de paupérrimos, ricos, agresores y transeúntes por igual. Ella solo quiere comer.
Y nosotros la alimentamos día a día con la indiferencia de nuestro corazón, la mirada de nuestra alma desinteresada, con nuestros ojos glaciales para no ver lo que vemos y el pensamiento abúlico e insidioso, que solo piensa en el propio devenir.
Pido un minuto para pensar en los demás, pido unos segundos más para actuar, avisar y educar a las pequeñas generaciones, esas que sólo nacieron en este mundo porque no les preguntaron primero. No pido que se vuelvan Jesús y mueran por los pecadores. Ayuden a alguien cercano. A alguien que quieran. A alguien que amen. Eduquen, enseñen, cultiven. Agenden un día para escaparse de este mundo en un buen libro, y si ese libro lo comparten con alguien que mejor.
Estas opiniones podrán ser escasas y parecer diminutas al fulgor de las balas, pero por alguna parte se tiene que empezar.
Y nosotros la alimentamos día a día con la indiferencia de nuestro corazón, la mirada de nuestra alma desinteresada, con nuestros ojos glaciales para no ver lo que vemos y el pensamiento abúlico e insidioso, que solo piensa en el propio devenir.
Pido un minuto para pensar en los demás, pido unos segundos más para actuar, avisar y educar a las pequeñas generaciones, esas que sólo nacieron en este mundo porque no les preguntaron primero. No pido que se vuelvan Jesús y mueran por los pecadores. Ayuden a alguien cercano. A alguien que quieran. A alguien que amen. Eduquen, enseñen, cultiven. Agenden un día para escaparse de este mundo en un buen libro, y si ese libro lo comparten con alguien que mejor.
Estas opiniones podrán ser escasas y parecer diminutas al fulgor de las balas, pero por alguna parte se tiene que empezar.
Sueño con un despertar…

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